La casa que no se vendia y se vendió
La casa que no se vendía (se vendió)
Lo que me encanta de Constelaciones en que con muy pocos datos podemos trabajar, no importa cuánto sepamos, ellas ya nos dirán el resto y se vislumbrará la posible solución.
Con esa información empecé a trabajar, muchas veces “menos es más”.
Aquello estaba inmóvil, muerto, aburrido, sin interés. La cara del cliente muy preocupada.
Sacamos al ex-marido padre de sus hijos y ahí se empezó a mover la cuestión, aunque en un modo insólito, el personaje del marido se muestra bailando, burlón incluso, aquello no eran los carnavales pero el tono era de chirigota, una actitud de burla que no era normal.
Yo le pregunto y ¿Tu ex-marido está de acuerdo en que se venda la casa? Si claro, me dice, convencida la mujer, él se ofreció a comprarla, el “prometió” comprarla.
¿Y qué pasó entonces? Paso que después de unos meses esperando y perdidos para la venta, el ex-marido dijo que el banco no le daba el crédito.
¿Y dónde está tu ex-marido ahora? de vacaciones, muy lejos.
Para ver más posibles ayudas, coloqué a una agencia inmobiliaria, tengo que decir que suelo trabajar en “ciego”, (es decir ninguno de los personajes sabe quién es) pero cuando incluí a la agencia, la casa dijo, “por fin alguien pone orden aquí”. La situación pareció ordenarse en la constelación.
Las constelaciones son como un láser de la conciencia, solo se requiere el valor de mirar. ¿Te atreves?
Este es un caso real de “casa que no se vendía”, la mujer vino a uno de
mis talleres con un problema urgente, su casa no se “vendía” y además ella ya
había pagado la fianza para comprar otra. Le quedaban solo dos meses para que
le venciera el plazo de compra, y si no lo hacía perdería el dinero. Precisaba
vender su primera casa.
Lo que me encanta de Constelaciones en que con muy pocos datos podemos trabajar, no importa cuánto sepamos, ellas ya nos dirán el resto y se vislumbrará la posible solución.
Con esa información empecé a trabajar, muchas veces “menos es más”.
Personajes iniciales: la casa, los compradores, la mujer
vendedora.
Aquello estaba inmóvil, muerto, aburrido, sin interés. La cara del cliente muy preocupada.
Entonces le digo pero aquí falta alguien ¿No? La casa ¿Pertenece a
alguien más? La casa también es propiedad de su ex-marido, me dice.
Sacamos al ex-marido padre de sus hijos y ahí se empezó a mover la cuestión, aunque en un modo insólito, el personaje del marido se muestra bailando, burlón incluso, aquello no eran los carnavales pero el tono era de chirigota, una actitud de burla que no era normal.
Yo le pregunto y ¿Tu ex-marido está de acuerdo en que se venda la casa? Si claro, me dice, convencida la mujer, él se ofreció a comprarla, el “prometió” comprarla.
¿Y qué pasó entonces? Paso que después de unos meses esperando y perdidos para la venta, el ex-marido dijo que el banco no le daba el crédito.
¿Y dónde está tu ex-marido ahora? de vacaciones, muy lejos.
De repente la mujer, recuerda un viejo acuerdo en el que decía que “si
la casa no se vendía, la casa la disfrutarían una temporada ella y otra misma
temporada él. Y la mujer ya la había disfrutado, pero no así el marido.
Además recordó de golpe que había dejado de enseñarla a posibles
clientes por esperar a la “supuesta compra” del ex-marido.
Creo que allí ella vio claramente en el punto en que estaba su
situación. El marido no parecía tener intención de comprar, no le preocupaba la
venta y ver esto fue duro.
Para ver más posibles ayudas, coloqué a una agencia inmobiliaria, tengo que decir que suelo trabajar en “ciego”, (es decir ninguno de los personajes sabe quién es) pero cuando incluí a la agencia, la casa dijo, “por fin alguien pone orden aquí”. La situación pareció ordenarse en la constelación.
A veces las soluciones son muy sencillas, pero lo que no es fácil es
poder verlas, todos tenemos como “puntos ciegos” que surgen del dolor, del
miedo, de la culpa y no nos permiten ver.
Constelaciones es un método fácil, rápido, preciso como un láser, a
veces, para descubrir esos puntos, bloqueos, las constelaciones nos conceden el
privilegio de ser observadores de nuestra vida, y encontrarnos con la verdad.
Las constelaciones son como un láser de la conciencia, solo se requiere el valor de mirar. ¿Te atreves?

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